Enlaces News #4, Mayo 2003
¿Qué nuevo pacto social requiere
el campo?
Víctor Suárez Carrera
La Jornada, 8 de febrero de 2003
La histórica megamarcha campesina Salvemos al campo para salvar
a México del pasado 31 de enero lanzó un clamor unánime
a la Nación: nuevo pacto Estado-sociedad urbana-sociedad rural,
nueva política hacia el campo y renegociación del capítulo
agropecuario del TLCAN.
En días pasados señalamos en este mismo espacio qué
necesitamos renegociar en el TLCAN (La Jornada; 29 de enero; p. 8).
Ahora ponemos a la consideración del lector, la propuesta de
el Movimiento El campo no aguanta más respecto a qué nuevo
pacto social y qué nueva política hacia el campo requiere
nuestro país de cara a un nuevo proyecto de Nación en
la soberanía, el crecimiento, la equidad, la sustentabilidad
y la globalización.
El pacto social entre el Estado y los campesinos, surgido de la revolución
de 1910 y refrendado durante el cardenismo, se agotó hacia finales
de los sesenta y se rompió definitivamente a lo largo de las
últimas décadas de neoliberalismo. Dicho pacto hoy requiere
refundarse sobre nuevas bases. Obviamente, dichas bases no podrían
ser las mismas sobre las cuales se fundó anteriormente ni mucho
menos sobre las cuales se rompió. Se requiere de nuevo acuerdo
político nacional y de un nuevo contrato social con nuevos derechos
y obligaciones entre el Estado, la sociedad urbana y la sociedad rural.
Lo anterior, con base en un consenso fundamental respecto del nuevo
papel del campo y los campesinos en el futuro de la Nación.
Entre los compromisos del Estado, la sociedad urbana y la sociedad rural
que configurarían el nuevo pacto se encuentran los siguientes:
1. El campo, la sociedad rural, las agriculturas campesinas e indígenas
y sus patrimonios constituyen una prioridad nacional y representan un
sector imprescindible para el presente y futuro de la Nación
a fin de asegurar su soberanía, desarrollo y viabilidad a largo
plazo.
2. El Estado se obliga a garantizar el derecho a gozar una vida digna
y a respetar todos los derechos humanos, económicos, sociales
y culturales para toda la población rural, reconociendo el principio
de paridad entre el nivel de vida de la población urbana y la
población rural.
3. La soberanía alimentaria como principio rector de la política
agroalimentaria en sustitución de la política de dependencia
alimentaria.
4. Reconocimiento al carácter multifuncional de la agricultura
en sustitución a la política reduccionista, economicista
y productivista hasta ahora vigente.
5. Reconocimiento del derecho de los campesinos a seguir siendo campesinos
y revalorización de la capacidad de desarrollo de las agriculturas
campesinas e indígenas. Por tanto, compromiso del Estado para
inversiones estructurales multianuales para su desarrollo productivo,
social y ambiental.
6. Alimentación sana, suficiente, nuestra y con garantía
de acceso para toda la población, principalmente la de bajos
ingresos.
7. Impulso a sistemas sustentables de producción agropecuaria,
forestal y pesquera, con orientación prioritaria para el mercado
interno y complementariamente para los mercados de exportación.
8. Reconstrucción de cadenas productivas agropecuarias y forestales
con un mínimo de contenido nacional y agregación de valor
a la producción primaria en las localidades y regiones rurales.
9. Ordenamiento de los mercados con intervención del Estado y
sobre la base del control y administración de la oferta por los
productores organizados.
10.Protección al empleo rural, impulso a actividades no agropecuarias,
conservación de los recursos naturales y producción de
bienes y servicios ambientales para el desarrollo urbano, industrial,
turístico y para el bienestar de la toda la población
mexicana.
11. Defensa y valorización de los patrimonios territoriales (tierra,
agua, bosques, selvas vegetación de zonas árida; biodiversidad,
recursos genéticos, cultura, conocimientos, etc.) de ejidos,
comunidades y pueblos indios, fin del rezago agrario y distribución
de activos productivos para el desarrollo agropecuario y rural, principalmente
entre jóvenes y mujeres.
12. Reconocimiento a la diversidad de actores productivos y sociales
del campo como sujetos responsables del su propio desarrollo, fin del
clientelismo y el corporativismo y nueva relación Estado-sujetos
rurales basados en la autonomía, autogestión y reconocimiento
pleno de derechos.
Expresiones concretas, verificables y duraderas de este nuevo pacto
nacional, además de la firma de una acuerdo nacional Ejecutivo-Congreso-
Gobernadores-organizaciones campesinas, deber ser entre otras:
1. Nuevo programa de desarrollo rural 2004-2006 y programa 2020 concertado
con la sociedad rural y aprobado por el Congreso de la Unión.
2. Renegociación del capítulo agrícola del TLCAN
y acuerdos paralelos sobre migración y fondos compensatorios.
3. Modificaciones constitucionales a efecto de permitir un presupuesto
multianual para el desarrollo agropecuario, forestal, pesquero y para
el desarrollo rural, con al menos 3% de presupuesto anual con respecto
al PIB nacional para el desarrollo productivo y social del campo.
4. Reforma estructural de las instituciones rurales y del sistema financiero
rural.
5. Derecho constitucional a la alimentación.
6. Reforma al artículo 27 constitucional a efecto de prohibir
a las sociedades mercantiles el acceso a la tierra y garantizar que
la parcela ejidal se considere como patrimonio familiar.
7. Reforma a la ley indígena a efecto de cumplir los acuerdos
de San Andrés.
8. Reforma de los órganos de gobierno de las instituciones públicas,
federales y estatales, a efecto de garantizar una participación
incluyente y plural de la diversidad