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Organizaciones de migrantes y los derechos políticos
POR OSCAR A. CHACÓN


L os patrones migratorios desde América Latina y el Caribe hacia los Estados Unidos durante los últimos 25-30 años han alcanzado proporciones sin precedentes. Cerca de 25 millones de habitantes del continente viven ahora en un país diferente al cual les vio nacer y crecer. Aunque las causas de los movimientos migratorios son múltiples, la combinación del subdesarrollo humano y el empeoramiento en la manera en que se distribuye la riqueza generada por los pueblos, que conlleva entre otras cosas a la negación de oportunidades económicas dignas para las mayorías, siguen colectivamente representando las razones estructurales continuas por las cuales tanta gente ve en la migración, especialmente hacia el los Estados Unidos, el único camino para superar la pobreza.

En paralelo con este gran movimiento de personas, estamos viviendo una era de deterioro de los derechos de los extranjeros. En los Estados Unidos, desde principios de la década pasada, la ley de inmigración trata al inmigrante como una escoria indeseable y de ser posible, enviada de regreso a su lugares de origen. Los sucesos del 9/11, han agravado esta tendencia. No se puede negar la importancia de la xenofobia y el racismo en el actual contexto político. Los cambios demográficos que ubican a la población de origen Latinoamericana como el segundo grupo más numeroso (con todas sus heterogeneidades), es causa de miedo para quienes quieren seguir viendo en los EUA una nación europea occidental en cuanto a cultura y predominantemente de raza blanca. Los sectores políticos más xenófobos y racistas han persuadido a la opinión pública de que los extranjeros son una amenaza para el país, incluso potenciales terroristas. Como si lo anterior no bastara, en ausencia de una mejor explicación, culpan a los extranjeros del patrón de deterioro económico y social que ha sucedido en los mismos Estados Unidos de América en los últimos 20-30 años y que afecta a amplios sectores de la población.

El problema de percepción de los migrantes como una amenaza al bienestar público de los Estados Unidos conlleva a una ola de regulaciones y propuestas legislativas que tienden a limitar las protecciones constitucionales y redefinir los términos del debate histórico sobre extranjeros. Se busca poner fin al concepto de inmigración y abrazar plenamente el de trabajador portátil y desechable.

Tendencias históricas de la organización transnacional

Es importante destacar que la presencia de planos de acción transnacional en estos procesos no es algo nuevo. Tampoco ha sido algo reducido a uno o dos planos específicos de acción. Las comunidades puertorriqueña, dominicana, cubana, chilena, haitiana, salvadoreña, guatemalteca, y ciertamente la comunidad mexicana en los Estados Unidos han venido impactando en planos de acción transnacional desde hace mucho tiempo.

Aunque las organizaciones de migrantes muchas veces carecen de recursos y capacidad institucional, ya están llevando acabo actividades importantes con un carácter transnacional:

  • Proveer servicios en comunidades de destino con el fin de promover la integración saludable de los nuevos migrantes a la vida económica, cívica y cultural. Organizaciones de migrantes proveen servicios diversos incluyéndose a: clases de inglés, capacitación vocacional, cursos de cómputo, cuidado de niños después de la escuela, y eventos culturales y sociales.
  • Promover cambios políticos en su país de origen. Un ejemplo destacado es el esfuerzo de los Clubes y Federaciones Mexicanos para promover su derecho al voto en el exterior. y el derecho de los migrantes a postularse como candidatos para diputado estatal y federal.
  • Trabajar de manera colectiva para apoyar la infraestructura local y otros proyectos cuyos fines son el mejoramiento de la calidad de vida en las comunidades de origen, ejemplificada por una década de inversión por parte de Clubes y Federaciones Mexicanos en la infraestructura y otros proyectos comunitarios en sus pueblos de origen.

En otros casos, los principales planos de acción transnacional de estas comunidades organizadas han sido el de la incidencia política. Para tomar el caso específico de los salvadoreños, las primeras organizaciones de migrantes fueron fundadas por personas que huyeron a razón de la violación indiscriminada de los derechos humanos en El Salvador y la subsiguiente guerra civil que vivimos entre 1980 y 1992. Por lo tanto, dichas organizaciones de migrantes salvadoreños nacieron y se desarrollaron en un ámbito de hostilidad por parte de los gobiernos de los EUA y de nuestro país de origen. Bajo estas circunstancias, las principales organizaciones de migrantes salvadoreños de hoy, entendimos muy temprano lo crucial que era la autonomía, el ser auto sustentables, la organización de nuestras bases, el forjamiento de lideres y hacer alianzas basadas en intereses compartidos. Casi desde el inicio se empezaron a formar redes nacionales porque aun las organizaciones pequeñas comunitarias tenían que ejercer una incidencia transnacional.

Estos ejemplos señalan que la organización de migrantes y su rol de impacto transnacional tienen una rica trayectoria de acción e incidencia política de poblaciones migrantes. Compartir las múltiples experiencias acumuladas en este campo seria de enorme valor para los procesos vigentes hoy. Las comunidades organizadas de migrantes ansían una mayor capacidad de incidencia política que vaya permitiendo mayores niveles de impacto real de las poblaciones migrantes.

La conformación de la Alianza Nacional de Comunidades Caribeñas y Latino Americanas

La organización comunitaria con una visión estratégica de construcción y ejercicio de poder es vital. No es suficiente tener muchas organizaciones y tener a cada una de ellas ocupadas con mil y un proyectos. Es imperativo que haya definición clara de la condición ideal de futuro a la que se quiere llegar (visión), al igual que del propósito general que la organización va a jugar en dicho proceso (fin o misión). El querer construir y ejercer poder requiere de al menos dos condiciones:

  1. Capacidad de organizar al mayor numero de personas posible, en función de la visión y misión de la organización.
  2. Capacidad de asegurar el mayor caudal de recursos posible para ponerlos en función de la visión/misión de la organización.

La conformación de la Alianza Nacional de Comunidades Caribeñas y Latino Americanas es un paso alentador en este camino. La Alianza (conocido como NALACC por sus siglas en ingles) es una convergencia de más de 70 organizaciones de migrantes a lo largo de los estados unidos que se han unido para promover una agenda política tanto al nivel nacional en los Estados Unidos, como en los países de origen. Su lema “Una visión transnacional, enraizada en la comunidad,” habla de su compromiso transfronterizo.

A través de NALACC se ha venido articulando una agenda amplia de trabajo que busca crear poder comunitario por medio de estrategias multiples.

La agenda política de NALACC incluye una nueva visión para la relación migratoria basada en las prioridades de los mismos migrantes. Además de la regularización del estatus migratorio, la propuesta incluye un programa nacional de apoyo a la integración social, económica, política y cultural de los nuevos inmigrantes. Pero NALACC no se limite al campo de políticas migratorias. Se está articulando una agenda de incidencia política a partir de la articulación de propuestas en temas tales como la integración regional, el comercio, la deuda externa, la ayuda externa de los EUA y otros temas afines.

Igualmente se articularan propuestas de políticas de desarrollo económico en países de origen que permitan ubicar la intervención de los migrantes, colectiva o individualmente, en el marco de estrategias de desarrollo comunitario integral desde lo local, hasta lo nacional. En síntesis, se trata de un nuevo modelo de política económica transnacional desde nuestras comunidades.

Recomendaciones ante el futuro de la relación Estado-Diásporas

Las organizaciones transnacionales de migrantes tienen un potencial enorme para trasformarse en una fuerza protagónica a favor de políticas públicas más sanas y equitativas para la región. Sin embargo, dicho potencial no se va a realizar sin una inversión significativa en el desarrollo de su capacidad organizacional. El fortalecimiento de la capacidad organizacional de las organizaciones de migrantes debe ser una prioridad central de las relaciones Estado-Diáspora.

Como parte de este proceso, es importante que los estados y las organizaciones civiles vean a los migrantes organizados en su dimensión plena y hacerles SUJETOS participes en la formulación de políticas y no únicamente como OBJETOS de las mismas. En el ámbito de los partidos políticos hoy en el poder, seria sumamente importante resistir la tendencia a lucrarse políticamente en el corto plazo por medio de los migrantes y las migraciones; y favorecer la ruta de políticas de estado que rindan un beneficio de largo plazo para nuestros pueblos, reconociendo la realidad que muchos de ellos ya son transnacionales.

Finalmente, es esencial que los gobiernos trasciendan el entendimiento actual de los migrantes organizados como un desafió de política publica en el ámbito de relaciones exteriores y abordarlo como un desafió de la política de estado en general. En los casos de países con altas tasas de población nacional viviendo en el extranjero, igual como en países donde se ha visto un incremento dramático en la inmigración, no hay ámbito alguno de política publica que no este afectada por las migraciones.