Invirtiendo
en la Esperanza:
Comunidades
Transnacionales Como Emprendedores
Sociales y Políticos
Por Amy Shannon
En muchas partes de los Estados Unidos con grandes
concentraciones de inmigrantes mexicanos, se puede notar una tendencia
entre gente que proviene del mismo pueblo o región: converger
para formar clubes o grupos sociales. Estas asociaciones sirven como
un espacio para la recreación y socialización a través
de certámenes deportivos, bailes, o celebraciones culturales.
Con el tiempo, estos espacios se convierten en vehículos mediante
los cuales los/las inmigrantes construyen redes dentro de sus propias
comunidades, preservando vínculos con sus lugares de origen.
Participan en eventos culturales mientras generan recursos para apoyar
el desarrollo comunal y proyectos sociales.Estos grupos organizados
de inmigrantes conocidos como “asociaciones de oriundos”
han recibido mucha atención últimamente. Los “clubes
o fraternidades” son a menudo parte de conglomerados regionales
conocidos como “federaciones o clubes estatales”.
Tanto gobiernos como agencias de asistencia internacional
han descubierto que los/las migrantes constituyen la principal fuente
de ingresos en muchas localidades plagadas por la pobreza. Las cifras
que surgen de un análisis exhaustivo de las asociaciones de oriundos
en los Estados Unidos todavía son escasas, sin embargo, tanto
investigadores como gobiernos han respondido al crecimiento acelerado
de las “federaciones mexicanas” durante los años
90, mediante la documentación del alcance y naturaleza de tales
organizaciones. Este tipo de investigación se ha enfocado de
manera particular en Chicago, Illinois y Los Angeles, California, las
áreas de mayor concentración de inmigrantes mexicanos
en este país, y sede de las mayores y más activas federaciones
mexicanas.
De acuerdo a Xochitl Bada (2003), hoy día existen
más de 600 clubes o asociaciones mexicanas de oriundos inscritas
en los consulados de México en 30 ciudades de los Estados Unidos.
En Chicago, Illinois, hay aproximadamente 100 Asociaciones de oriundos
inscritas, y más de 200 en Los Angeles, California. La Federación
de Clubes Michoacanos de Illinois calcula que sus 20 miembros representan
aproximadamente 20,000 de los 150,000 a 200,000 inmigrantes michoacanos
en el área de Chicago y sus alrededores.
La suma de las donaciones enviadas por los/las inmigrantes
como grupo para proyectos específicos o propósitos caritativos,
representa una pequeña fracción del monto de fondos remitidos
para familiares por individuos, pero el monto crece cada año.
La realidad es que los/las migrantes ya son protagonistas importantes
a todo nivel en sus pueblos de origen. El reto fundamental que esto
presenta es encontrar formas en las que dicho papel se convierta en
un factor de transformación. Es decir, ¿cómo podría
la inversión de los migrantes propiciar verdaderas oportunidades
económicas en sus comunidades de origen?
El envío de dinero a través de Asociaciones de
Oriundos
Los fondos canalizados por organizaciones de connacionales
que trabajan en el extranjero, todavía resultan insignificantes
si se les compara con los miles de millones de dólares enviados
en concepto de remesas familiares por inmigrantes a sus comunidades
de origen. No obstante, estas donaciones/inversiones incrementan anualmente
en la medida que las organizaciones se consolidan y desarrollan agendas
más ambiciosas para la implementación de iniciativas de
desarrollo en sus regiones de origen.
Durante la pasada década, la Federación
[mexicana] de Clubes Michoacanos de Illinois ha enviado más de
un millón de dólares para apoyar proyectos en comuniades
por todo el Estado. (Bada 2003). El programa Tres Por Uno de Zacatecas,
México, a través del cual los gobiernos municipales, estatales
y federal contribuyen un dólar por cada dólar enviado
por organizaciones de oriundos de Zacatecas para proyectos locales de
desarrollo, en el más conocido y mejor documentado experimento
de remesas colectivas, el cual cuenta con fondos recíprocos del
gobierno. En 2001, 7 millones de dólares se invirtieron en 113
proyectos en Zacatecas a través de este programa; en 2002 aproximadamente
se dirigieron $8.5 millones hacia 149 proyectos en el Estado. (Rodolfo
García Zamora, 2002). La mayoría de los proyectos financiados
bajo el programa Tres Por Uno se han dirigido a la infraestructura y
el desarrollo, como la perforación de pozos de agua potable,
pavimentación de caminos, electrificación de pueblos.
(Alarcon 2000). En la actualidad los estados mexicanos de Guerrero,
Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí, y Michoacán,
están explorando la posibilidad de establecer programas de fondos
recíprocos similares, con asociaciones de oriundos en los Estados
Unidos. (Bada 2003).
Durante el curso del año pasado hemos conducido
un proyecto de estudio participativo, con el propósito de entender
las motivaciones y las prácticas de inversión social llevadas
a cabo por organizaciones migrantes transnacionales. A través
de esta serie de estudios hemos considerado las siguientes preguntas:
Los
casos discutidos a continuación fueron visitados durante el verano
del 2004, y nuevamente por una delegación de líderes inmigrantes
a principios del 2005. Todos estos proyectos se encuentran en una fase
temprana y por lo tanto, sería prematuro referirse a ellos como
“éxitos” comprobados. No obstante cada uno de estos
casos representa una oportunidad para el examen de los diferentes retos
que las organizaciones de inmigrantes enfrentan al invertir en la creación
de oportunidades económicas en sus comunidades de origen.
Caso No. 1: Proyectos de base comunitaria con
accionistas inmigrantes de Atacheo, Michoacán
Perfil: Los proyectos han sido coordinados
por el Presbítero Marco Linares de Atacheo, quien ha dirigido
diversos esfuerzos de desarrollo económico local, la mayoría
de naturaleza agrícola. Los proyectos de Atacheo tienen un enfoque
explícito en el desarrollo y capacitación de jóvenes
de la comunidad como pequeños empresarios. Cada uno de los proyectos
en Atacheo, los cuales son relativamente de pequeña escala, cuentan
con la participación de jóvenes dinámicos de la
comunidad al frente de los mismos. Los proyectos incluyen un taller
de fabricación de parlantes estereofónicos; una planta
para la crianza y alimentación de pavos; y un invernadero para
la producción de flores y tomates, entre otros
Los proyectos
de Atacheo son únicos, puesto que fueron desarrollados utilizando
de manera conciente, criterios contribuyentes a la promoción
del “desarrollo sostenible” local. De acuerdo con el Padre
Linares, los criterios prevalecientes en el diseño de los proyectos
fueron
- Proveer empleo—reducir
la migración.
- Aprovechar la riqueza
de recursos humanos y naturales en la comunidad.
- Promover el orgullo cívico
en los pobladores.
- Desarrollar relaciones
laborales con énfasis en el trabajo en equipo y la automotivación
personal.
- Agregar valor a los productos
rurales y revalorizar la vida rura
- Producir de acuerdo a
los estandares de calidad internacional.
- Promover la unidad local
como elemento esencial del desarrollo
- Estimular la inversión
de los inmigrantes.
- Promover la autoestima
y promover el sentido del logro.
- Exigir al gobierno que
llene sus obligaciones como socio, como facilitador y como ente garante
de dichos proyectos.
- Potencializar comunidades
para que se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo.
Los inmigrantes en estos casos asumen papeles protagónicos principalmente
como fuente de capital, en algunos casos haciendo uso de los mecanismos
del programa Tres Por Uno. Estos proyectos han atraído gran atención
en México y han recibido reconocimiento gubernamental puesto
que representan un buen modelo a seguir en otras localidades. A pesar
del interés generado, varios de estos proyectos se han enfrentado
a momentos financieros difíciles. Otros parecieran tener serias
dificultades técnicas. A pesar de ello, tanto el gobierno federal
como el gobierno del Estado de Michoacán, han dado asistencia
financiera suplemental a varios de ellos.
Lo que estamos explorando en este caso:
- Los proyectos
de Atacheo reflejan un esfuerzo intencional por priorizar el bienestar
local y el desarrollo de líderes. Sus criterios ofrecen un
referente para medir los aspectos no financieros asociados al “éxito”
a largo plazo de los mismos. Atacheo ha desarrollado un modelo de
propiedad muy innovativo en el cual ningún inversionista puede
ser dueño de más del 5% de las acciones.
- Los documentos
y contratos que fueron desarrollados en Atacheo han sido compartidos
con otras regiones, convirtiéndose en el“estandar”
para la redacción de contratos en que se incluye lenguaje sobre
derechos y responsabilidades comunitarias, en conección con
proyectos financiados por inmigrantes a través del programa
Tres Por Uno. ¿Hasta dónde podrían estos contratos
representar un modelo sobre “prácticas ejemplares”
a seguir en el ámbito de la inversión social?
Caso No. 2: Invernaderos en San Rafael, Michoacán:
Perfíl: Los invernaderos constituyen una inversión
bastante significativa, de acuerdo a los estandares comunitarios actuales,
(aproximadamente se han invertido $250,000 hasta ahora). Los viveros
están dedicados a la producción de tomates para el mercado
nacional y la exportación. Sus dos principales inversionistas
son conocidos empresarios radicados en Chicago, Illinois, quienes han
recibido el apoyo de sus respectivos clubes de oriundos para obtener
financiamiento complementario, a través del programa Tres Por
Uno. A pesar que los invernaderos de San Rafael han experimentado problemas
técnicos, sus principales inversionistas esperan con optimismo
la cosecha de este año. Los proyectos utilizan tecnología
“hidroponica” que les hace requerir de mucha agua. Sus necesidades
de riego se complican con conflictos de agua preexistentes en la región,
por lo tanto, su sostenibilidad podría verse afectada a largo
plazo. Adicionalmente y a pesar de que los invernaderos requieren poca
mano de obra—principalmente trabajadores de temporada durante
la cosecha—los inversionistas han reportado dificultades en el
reclutamiento de trabajadores calificados, con los salarios prevalecientes
en la región.
Lo que estamos explorando en este caso:
- Este proyecto
tiene un marcado enfoque empresarial y menos énfasis en el
desarrollo económico de la comunidad.
- ¿Hasta
qué punto pueden o deberían las inversiones individuales
estar sujetas a escrutinio y responsabilidad pública, en el
contexto de las metas sociales locales?
- • ¿Tiene
algún impacto en el éxito económico de los invernaderos
el hecho que los proyectos cuentan con empresariosexperimentados como
principales inversionistas?
- • ¿Cuál
es el impacto de la emigración en los mercados laborales locales?
¿Se debería esperar que los inversionistas migrantes
pagaran salarios más altos?
- • ¿Cómo
se ve afectada la sostenibilidad?
Caso No. 3: Becas estudiantiles en Indaparapeo
Perfil: Este proyecto empezó formalmente en
2004, pero lo incluimos porque representa una forma innovadora de inversión
en un pueblo de origen. En este caso, dos clubes de oriundos de Indaparapeo,
uno en Chicago Illinois y otro en California se unieron con una organización
de educadores para formar una organización sin fines de lucro
llamada, “Grupo Indaparapeo”. El Grupo Indaparapeo es miembro
de la Federación de Clubes Michoacanos del Estado de Illinois.
La entidad decidió invertir en capital humano mediante la creación
de becas estudiantiles para “educación postsecundaria”,
(ej.: bachillerato, universidad o escuelas profesionales). Durante el
primer ciclo de financiamiento (con inversión recíproca
del Tres Por Uno) se otorgaron 21 becas de $1500 pesos ($150) mensuales.
El proyecto cuenta con varios parámetros para mantener a los
estudiantes y padres enfocados en los aspectos de desarrollo comunitario
de las becas. Primero, a cada estudiante se le asigna la ejecución
de trabajo voluntario en beneficio de su comunidad. Las asignaciones
incluyen: tutoría a estudiantes de escuela primaria; desarrollo
de programas culturales; educación ciudadana para conservación
de agua; siembra de flores en parques de su ciudad; dar entrenamiento
sobre el uso de computadoras, etc. Segundo, cada estudiante becado debe
contribuir una décima parte de lo que recibe mensualmente a un
fondo para futuras becas.
Lo que estamos explorando en este caso:
- Este proyecto
representa uno de los pocos ejemplos que hemos podido identificar
que cuenta con fuerte capacidad organizativaen su relación
binacional.
- ¿Hasta
qué punto la capacidad organizativa de los inversionistas y
beneficiados influyó en la selección de la inversión?
- ¿Tendrá
esto un impacto en su sostenibilidad a largo plazo?
- ¿Se mantendrá
el interés en el proyecto durante el tiempo suficiente para
que los estudiantes puedan completar su curso de estudios?
- ¿Permanecerán
los estudiantes que reciben las becas en sus comunidades
- ¿sería
este el criterio más importante al describir el éxito
del proyecto? o,
- ¿debería
asumirse que “generar capacidad” es algo que produce beneficios
aunque los estudiantes abandonen su comunidad?
Caso No. 4: Embotellado de agua y envase de fruta en Tabasco,
Zacatecas
Este caso se caracteriza por ser una empresa familiar la cual fue iniciada
por un emigrante después de ahorrar diligentemente por más
de veinte años en California, Estados Unidos. Al retornar a su
lugar de origen en México, estableció una planta embotelladora
en Zacatecas. A pesar de su vasta experiencia en pequeñas empresas
en los Estados Unidos, este empresario se ha enfrentado a toda una serie
de problemas en Zacatecas. Su idea original fue agregar valor a productos
locales tales como fruta en preservas y nopal en curtidos los cuales
buscaba comercializar en mercados locales. No obstante ahora está
considerando la posibilidad de exportar su producto a los Estados Unidos.
Ese no fue su plan al principio debido a los retos que representa el
obtener los permisos necesarios, y su falta de capacidad financiera
(como comerciante en pequeña escala) para invertir en mercadeo
apropiado para los Estados Estados Unidos.
El proyecto ha tenido que enfrentar serios retos técnicos y
de mercadeo. El mal estado de las vías de acceso a la planta
han ocasionado perdidas debido a la gran ruptura de botellas, y los
mercados locales no han sido tan receptivos a los productos como se
anticipó. A simple vista pudiera decirse que no hubo un plan
formal de mercadeo. El empresario confió en información
anecdótica que su producto tendría más demanda
en el mercado local. Afortunada y sorpresivamente el agua del pozo en
el que el empresario invirtió, para suplir su planta embotelladora,
se ha vuelto muy cotizada por operadores de turismo y hoteles en Zacatecas,
quienes gustan de tener agua embotellada localmente como amenidad para
los turistas. Gracias a ello el empresario está ganando lo suficiente
para cubrir gastos a través de la venta de agua embotellada.
Lo que estamos explorando en este caso:
- El proyecto utiliza
inversión migrante para desarrollar mercados locales y agregar
valor a productos locales ya existentes. El transformar y agregar
valor a productos agrícolas es a menudo uno de los deseos de
los inversionistas migrantes, por lo tanto, será importante
darle seguimiento a esta aventura comercial.
- El análisis
del proyecto ofrece una sobria perspectiva sobre los retos logísticos
y técnicos a que se enfrenta la pequeña empresa en México,
quedando al descubierto algunas de las necesidades de asistencia necesarias
para el éxito comercial. En este caso un estudio de mercadeo
hubiese sido muy útil. La fruta en preservas y el nopal en
curtido, no cuentan con la demanda suficiente como el empresario anticipó,
para que la empresa opere sin pérdidas. No fue sino hasta que
el empresario empezó a comunicarse regularmente con los negocios
turísticos en Zacatecas, que descubrió la demanda latente
por el agua embotellada.
Reflexiones y Lecciones Aprendidas:
A pesar que la vasta mayoría de las donaciones colectivas de
los migrantes se han dirigido a apoyar el desarrollo de infraestructura,
reconstrucciones de iglesias y actividades culturales, hoy día
los “proyectos productivos” y el desarrollo económico
están muy en boga. Aún no existe mucho consenso sobre
qué constituye un “proyecto productivo”. Tampoco
hay un criterio claro para la evaluación del éxito de
estos proyectos. En algunos casos los proyectos comunitarios de desarrollo
económico son financiados bajo las mismas motivaciones filantrópicas
que motivaron proyectos anteriores, sin embargo en otros casos los socios
financieros pretenden obtener ganancias.
Creemos que este asunto merece un análisis minucioso y más
profundo. El reto es mucho mas complejo que simplemente “tirar
más dinero” en el desarrollo rural. En la mayoría
de países los gobiernos cuentan con décadas de experiencia
en proyectos rurales que han fracasado. No está claro cómo
estos nuevos proyectos financiados por migrantes van a tener más
éxito. Los estudios de casos que hemos llevado a cabo en Michoacán
y Zacatecas, sugieren que en la mayoría de ellos, ni los gobiernos,
ni los inversionistas migrantes, tienen una visión clara de cómo
estos “proyectos productivos” van a tener un impacto positivo
en el bienestar comunitario, más allá de una vaga noción
de que se “están creando empleos”. Tampoco ha habido
un esfuerzo serio de recopilación de datos comparativos, que
permitan que estos proyectos constituyan un nuevo modelo de desarrollo
rural.
Otra cosa que nuestra investigación y experiencia revelan constantemente,
es la carencia persistente de confianza en los sistemas gubernamentales
y financieros. Sin duda todo esto va a tener un impacto a largo plazo
en la sostenibilidad y en la habilidad de los donantes e inversionistas
de aumentar la escala de proyectos con éxito, e implementarlos
en otras partes bajo modelos comprobados.
Lo que resulta claro es que hay una profunda necesidad de construir
capacidad a todo nivel de la relación transnacional, en los casos
incluidos aquí y en otras investigaciones que hemos llevado a
cabo. No obstante las técnicas filantrópicas tradicionales
podrían ser útiles en relación a algunos de los
problemas que las asociaciones de oriundos enfrentan, se requiere un
proceso de capacitación distinto para responder a otros desafíos;
por ejemplo, la cuestión de cómo las comunidades transnacionales
pueden ser capaces de acumular poder sostenible con respecto al gobierno
y otras entidades de la sociedad civil. El poder cubrir esas necesidades
de capacitación más amplias podría sentar las bases
para colaboraciones más estables y equitativas.
No pretendemos sugerir que la inversión en el desarrollo local
no debería de hacerse, al contrario, vemos aquí una importante
oportunidad para fomentar un proceso de aprendizaje que pueda construir
un modelo alternativo de desarrollo económico parcialmente financiado
por migrantes, al mismo tiempo que se involucra a los migrantes en debates
sobre política económica en el contexto donde van a hacer
sus inversiones. En los lugares en que las organizaciones de la sociedad
civil han acumulado una trayectoria de planeamiento de desarrollo comunitario,
las organizaciones de migrantes pueden explorar colaboraciones que podrían
amplificar el alcance de sus experiencias.
A largo plazo, creemos que las experiencias en desarrollo local debería
informar el adelanto de una agenda de asistencia más amplia.
Deberíamos preguntarnos cuáles son las responsabilidades
implícitas en este proceso de reconsiderar el papel de los migrantes
en el desarrollo local. Las organizaciones de migrantes bien podrían
estar dispuestas a ejercer un papel de abogacía más activo,
con respecto a la política exterior de los Estados Unidos, y
las políticas de las instituciones financieras internacionales,
tales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo,
y el Fondo Monetario Internacional. No todas las organizaciones de migrantes
van a considerar ese papel de defensoría como una prioridad,
pero algunas organizaciones podrían convertirse en importantes
nuevos actores que aboguen por una mejor política exterior en
los Estados Unidos, contribuyendo su autoridad moral e injerencia económica
en el debate sobre políticas macroeconómicas.
El proceso de aprendizaje e intervención en desarrollo de un
modelo económico alternativo en comunidades de origen, podría
también servir de base en la formación de alianzas en
las comunidades de destino. Las organizaciones de migrantes podrían
transferir el conocimiento obtenido en sus comunidades de origen, trabajando
en el desarrollo económico en su nuevo país de adopción
y construir alianzas de solidaridad con organizaciones que trabajen
en la búsqueda de alternativas a retos similares en los Estados
Unidos. También vemos en ello una oportunidad para involucrar
una base más amplia en los Estados Unidos, de personas que se
preocupan por asuntos que le conciernen a los migrantes, ampliando así
su propio universo de participación política, como resultado
de tales alianzas.
El Programa Tres Por Uno
El programa Tres Por Uno es una iniciativa del gobierno mexicano en
colaboración con grupos organizados de imigrantes mexicanos.
Por medio del Tres Por Uno un proyecto que recibe financimiento de un
club de oriundos en el exterior puede acceder a fondos complementarios
del Gobierno Federal, del Estado y de la Municipalidad. Así que
por cada dólar invertido por los imigrantes, el proyecto puede
recibir hasta tres dólares del gobierno. Los diferentes estados
tienen diferentes protocolos para acceder a los fondos Tres Por Uno.
En algunos estados (como Zacatecas) los migrantes tienen una voz en
el proceso de seleccionar los proyectos. En otros estados, la municipalidad
o el estado juega un rol más decisibo en dicho proceso.