Hacia una delimitación
conceptual del desarrollo local
Alberto Enríquez—FUNDE
Resumen de Presentación a la conferencia: "Asociaciones
Salvadoreñas en los Estados Unidos y Desarrollo Local en El Salvador",Los
Angeles, Noviembre 2004
¿Qué queremos decir cuando hablamos de desarrollo local?,
¿Qué importancia tiene en El Salvador y en los países
Centroamericanos del Siglo XXI?, ¿Qué tiene que ver el
desarrollo local en El Salvador con los y l as inmigrantes en los Estados
Unidos?
El Desarrollo Local es producto y productor de un desarrollo
que es multidimensional. ¿Qué queremos decir
con esto? que para nosotros el desarrollo no es sinónimo sólo
de crecimiento económico, sino que tiene muchas dimensiones:
política, social, ecológi ca, ambiental y cultural, es
decir. que si le quitamos una dimensión, ya no es desarrollo.
Por lo tanto, la dimensión económica es tan importante
como la social, ambiental o cultural.
Esta manera de ver las cosas, que ha sido recogida muy fuertemente
por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en sus
Informes de Desarrollo Humano, tiene el siguiente significado: “todas
las dimensiones son escenciales al desarrollo”. Si no tenemos
un desarrollo que incluya la preservación de los recursos naturales,
no es desarrollo; si no tenemos un desarrollo que permita la educación,
conocimiento y salud de las grandes mayorías de la población,
no es desarrollo. El desarrollo no lo podemos medir únicamente
por el producto interno bruto, es más, El Salvador es un ejemplo
de un país con crecimiento económico sin desarrollo.
Hace unos años (1996), en una reunión en la ciudad de
Washington, organizada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional,
identificaron a dos economías nacionales “milagro”,
una de estas El Salvador, de la cual dijeron que era un milagro porque
la economía salvadoreña presentaba en ese momento, un
crecimiento del 6%, tenía reservas internacionales suficientes
y el cambio del colón estaba estable. Se inició una gran
discusión porque se preguntaban: ¿y la pobreza?, ¿y
la gente que no come?, ¿y la gente que se está yendo a
los Estados Unidos porque no encuentra empleo?, ¿eso no es parte
de la economía?. Desde entonces, la economía salvadoreña
sigue creciendo pero cada vez menos, este año vamos a cerrar
con un 2% de crecimiento económico. Es una economía que
decrece, es una economía “pasmada”, como dijo el
director de FUNDE en lenguaje coloquial salvadoreño.
Por lo tanto, “el desarrollo local” es en primer
lugar multidimensional.Es un desarrollo que está vinculado
al territorio, de ahí el nombre. El desarrollo local se vincula
a un territorio, a un municipio o a una región; subraya lo específico,
lo propio, lo particular de cada territorio y lo ve como una riqueza.
Recordemos que cuando nosotros nacemos y crecemos, generamos una profunda
relación con nuestro entorno. No es casualidad que cuando a un
inmigrante se le pregunta: ¿y tu de dónde eres?, nadie
dice “yo soy de El Salvador”, dice: “yo soy de Piedras
Blancas o yo soy de Metalío”, es decir, la identidad es
con su pueblo, con su cantón, con su comunidad antes y después
con el país. La nostalgia se siente más por el lugar de
origen y por eso la plata la mandamos a nuestra comunidad.
Desde que nacen, el hombre y la mujer generan una relación en
lo más hondo de su conciencia con la población de donde
vienen. Entonces, el desarrollo local supone profundizar la identidad,
no para quedarnos encerrados en una comunidad, sino para reconocer que
esa identidad es la que permite que nos construyamos como seres humanos
sociales, porque no es el amor al arbolito de mi casa, es el amor a
todo ese entorno donde se nació, “donde me hice mujer o
me hice hombre, donde fui descubriendo quién soy”. En ese
sentido, el gran potencial que tiene el desarrollo local es justamente
la oportunidad de poder profundizar esa identidad.
En cualquier parte del mundo, si no se ponen de acuerdo los actores
principales, no es posible hacer desarrollo. Creemos que ahí
viene uno de los principales aportes del desarrollo local en El Salvador:
hacer posible la “concertación”. Los procesos nuevos
están cambiando la manera en que el gobierno local y la gente
se relacionan, y como se relacionan el gobierno local y el gobierno
central, los espacios locales de participación están viendo
nacer otra manera de construir el país.
Se trata de una concertación para proyectar el territorio, una
concertación para poner “mi territorio, mi municipio, mi
región” en una dinámica que eleve la calidad de
vida de las familias de manera creciente y sistemática. La calidad
de vida, repito, es multidimensional, porque ¿de qué me
sirve tener empleo si saliendo de mi casa hay un basurero? o ¿de
qué me sirve poder mandar a mis hijos a la escuela si con ello
los pongo en riesgo de ser violados o secuestrados? Eso no es calidad
de vida, aunque tenga dinero.
Si yo quiero saber si en un municipio hay desarrollo, lo primero que
me tengo que preguntar es, si la mayoría de sus pobladores están
mejorando su calidad de vida de manera creciente y sistemática,
es decir, si este año está mejor que el anterior. Porque
desarollo local no es que hayan cuatro ricos en un pueblo, producir
un nuevo rico de manera aislada es relativamente fácil en este
sistema, lo que es difícil es producir una dinámica donde
mucha gente eleve sus ingresos, sus oportunidades y su calidad de vida.
Ahí tenemos el termómetro de lo que significa desarrollo
local.
El desarrollo local es una contribución al desarrollo
del país. No es posible pensar que Santa Elena va a
llegar a ser un municipio donde toda la gente va a tener oportunidades,
porque resulta que Santa Elena es parte de un país, y por tanto,
si el país no cambia, Santa Elena no va cambiar. Desarrollo local
supone una apuesta para transformar al país. Lo anterior quiere
decir que no podemos olvidar que necesitamos políticas y cambios
nacionales que le abran paso al desarrollo local, porque no es cierto
que un municipio aislado va a resolver todos sus problema por si mismo,
pero puede contribuir con sus experiencias a toda la sociedad ya que
hay una relación directa entre desarrollo local y desarrollo
nacional. Apoyando el desarrollo local es una manera de contribuir al
desarrollo nacional, al mismo tiempo, los municipios necesitan del país,
necesitan inversiones nacionales y políticas nacionales. El país
por su parte necesita de municipios que contribuyan de manera creativa
e inteligente, modelos que puedan ser aplicados nacional y regionalmente.
Todos los planes que se han hecho hasta este día en el Salvador
no toman en cuenta ni incluyen una perspectiva nacional integral, por
eso tenemos un país donde provincias y conglomerados urbanos
como San Salvador, San Miguel, Santa Ana, Usulután y Santa Tecla,
absorben la mayoría de los recursos y ganancias que se generan
en el país. No hay un plan maestro en el que se tome en cuenta
a los 262 municipios.
Por tanto, desarrollo local es un asunto del país, no sólo
de los alcaldes. Desde abajo tenemos que hacer una apuesta por El Salvador,
tenemos que pelear por políticas nacionales, tenemos que levantar
propuestas que incluyan el desarrollo local dentro de un contexto de
desarrollo nacional.
El desarrollo local también es un factor de integración
regional para Centroamerica. El hecho de que el desarrollo
local sea un factor de integración centroamericana significa
que los territorios, con todos sus actores, se vuelven parte de la construcción
centroamericana. Los gobiernos municipales, las comunidades organizadas,
la pequeña y la mediana empresa de los municipios, deberían
participar en el diseño de la integración centroamericana.
La integración centroamericana no es sólo una integración
de presidentes, de asambleas legislativas, parlamentos, o de los circuitos
financieros, sino que es una integración de territorios y de
actores sociales. Por eso decimos que el desarrollo local es una nueva
manera de leer y de entender el país y Centro América.
El desarrollo local también es una pieza clave para una mejor
inserción en el juego geopolítico internacional, es decir,
sólo desarrollando todos los territorios tendremos mejores condiciones
para ser actores capaces de hacer propuestas en el terreno Internacional.
Con esa pieza clave podremos aprovechar oportunidades dentro de la tendencia
globalizadora y reducir sus amenazas. Si ustedes ven el capítulo
7 del Informe de Desarrollo Humano del año 2003, se nota justamente
esta relación: “el impacto de la globalización en
los territorios y la necesidad del desarrollo local como una manera
diferente y superior de enfrentar la globalización”.
¿Qué implicaciones tiene esta manera de entender
el desarrollo local?1
- Participación
permanente y creadora de la sociedad civil. Para que haya una participación
creadora y responsable de la ciudadanía, lo que tenemos que
hacer es construir ciudadanía. Para los ciudadanos eso significa
que “yo me hago cargo, yo me apropio del desarrollo de mi pueblo,
y por tanto participo en las decisiones y soy responsable de sus consecuencias”.
Para los gobiernos municipales eso significa crear los mecanismos
y los espacios para que la gente participe en serio, no sólo
en las fiestas patronales
- .Generar
crecimiento económico. Las remesas que los inmigrantes mandan
no están producidas dentro del país. En los últimos
años no ha habido en El Salvador un verdadero plan productivo
generador de riqueza, y para que haya desarrollo local debe haber
generación de riqueza dentro del país. La política
del gobierno pareciera no estar apostándole al desarrollo local,
pero es obvio que le presta atención al hecho que en la actualidad
están llegando más de 2 mil millones de dólares
vía remesas. ¿Qué pasaría si un día
parara el envío de remesas a El Salvador? la economía
del país se iría inmediatamente a la quiebra, así
de dramático es el punto. Para las Asociaciones de salvadoreños
en los Estados Unidos esto representa una oportunidad importante:
ayudar a crear procesos de generación de riqueza en los municipios.
A pesar de lo masivo del monto de remesas, esto sigue siendo muy difícil,
porque las inversiones extranjeras, cuando llegan al país,
no se van a cualquier municipio, se van a San Salvador, que es donde
están las capacidades infraestructurales instaladas. Necesitamos
instalar carreteras, servicios, teléfonos, etc., en todos los
municipios por igual, pero además, necesitamos buscar otra
manera de distribución de la riqueza. Por ejemplo, si las empresas
grandes del país se resisten a pagar impuestos, ¿cómo
vamos a construir país así?. La distribución
de las riquezas es una cuestión importante y el tema fiscal
es un punto central por dónde abordarlo
- Necesitamos cambio
social, ecológico y cultural, porque el desarrollo es multidimensional.
Necesitamos una visión de mediano y largo plazo porque estamos
hablando de procesos de desarrollo, de construir concertación
de actores, de pactar proyectos de desarrollo que no pueden pensarse
a corto plazo. Otro problema que tenemos en el país es que
todavía hay alcaldes que no ven más allá de un
año y medio en sus planes de trabajo, porque tienen que empezar
la siguiente campaña electoral. Muchos de ellos no viven para
el país, viven para las elecciones. Para ellos el objetivo
no es el desarrollo de su pueblo sino ser “elegidos”,
actúan con una visión de corto plazo que pone en evidencia
conflictos de interés.
- Concertación
de los agentes locales, regionales y nacionales, porque no es suficiente
el esfuerzo en un territorio, tenemos que buscar aliados y tener una
política de apertura, de movilizar recursos en función
de los territorios, pero con una visión de país.
¿Quien
hace que esto pase? Quien crea el desarrollo local?
Para esto hay 4 actores que no pueden faltar: los gobiernos municipales,
que deben ser los coordinadores y líderes; la sociedad civil;
el sector empresarial productivo; y el gobierno central.
En ese marco tenemos que considerar un nuevo actor que no ha estado
participando en estos procesos: el salvadoreño y la salvadoreña
que viven en los Estados Unidos y que se organizan. Los cientos de salvadoreños
que salen diariamente del país, son un indicador de que no tenemos
un proceso ni una estrategia de desarrollo que nos permita quedarnos
y aportar como ciudadanos productivos. Entonces, resulta imperativo
que conozcamos más de cerca cómo se toman decisiones en
el pueblo, cómo juega el gobierno municipal un papel de facilitador
-interlocutor en las comunidades y con otras municipalidades.
Sin ánimo de desmerecer lo complejo de la relación transnacional,
vemos que la millonada de salvadoreños que viven fuera del país,
que están organizados en asociaciones, están dándole
un valor agregado a lo que actualmente se hace en materia de desarrollo
local. El reto es comprender que lo que tenemos ante nosotros no solamente
es un asunto de dinero o divisas, sino una gran oportunidad para mejorar
la calidad de vida de nuestro pueblo, de la transformación del
municipio y del país. Ciertamente en esta relación transnacional
el dinero juega un papel importante, pero la solidaridad y la ciudadanía—aunque
se viva fuera del país—son igual de importantes. Las asociaciones
de salvadoreños están movilizando recursos económicos,
tecnológicos, profesionales, etc., pero el envío de dinero
y materiales por si mismos no son suficientes. Va a ser necesario cambiar
la lógica de la relación: “el alcalde me trae el
proyecto y yo le consigo el dinero”. Se requiere de una integración
más profunda que nos haga ver al país de otro modo, que
permita a los inmigrantes, sus hijos e hijas, actuar y sentirse ciudadanos
salvadoreños desde el extranjero.
Qué condiciones se necesitan para que esto sea posible:
- Que las asociaciones
participen en los procesos de planificación, y eso supone que
las alcaldías tienen que crear mecanismos y espacios que faciliten
la integración transnacional.
- Que las asociaciones
participen en el establecimiento de las prioridades para el desarrollo
del municipio, y que las remesas colectivas se orienten a esas prioridades.
- Las prioridades
de la inversión ya no las deciden los remitentes de remesas,
las deciden los y las migrantes junto con la gente de su pueblo o
municipio de origen, esa es la diferencia.
- Que participen
en el seguimiento y evaluación de los proyectos y programas.
- Que se establezca
una relación creciente y creadora con los otros actores.
Casi por todo el país el desarrollo local ha comenzado ya a
ser una nueva ruta hacia la transformación y a sentar las bases
para un nuevo tipo de crecimiento, uno que mete al juego a todos los
territorios y a todos los actores de manera diferente. Estamos apenas
naciendo y necesitamos del concurso de todos y todas, en el lugar de
origen y desde el extranjero, para hacer del desarrollo local un motor
generador de cambio hacia un mejor país.