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Enlaces News #7 (julio del 2004)

Desafíos y Oportunidades para Organizaciones Transnacionales: Reflexiones sobre las Federaciones de Clubes Mexicanos en Chicago

Por Amy Shannon y Oscar Chacón

Nota aclaratoria: El siguiente artículo se basa en una presentación hecha ante una conferencia organizada por la Red Internacional Migración y Desarrollo en Zacatecas, México, en noviembre del 2003. Este artículo fue publicado anteriormente en la revista de la Federación de Clubes Michoacanos en Illinois, en Junio 2004.

Por más de una década las comunidades de inmigrantes mexicanas de Chicago se han estado organizando por medio de clubes de oriundos. Estas asociaciones se iniciaron como clubes sociales, para organizar torneos de fútbol, bailes, y quermeses. También han funcionado como sociedades de asistencia mutua, por lo tanto, ocupan un papel importante de ayuda a los inmigrantes recién llegados a los Estados Unidos, en sus procesos de integración a la vida social y cultural de su nueva ciudad adoptiva. Además de sus actividades dirigidas a la comunidad de inmigrantes aquí en Chicago, los clubes de oriundos se dedican a recaudar fondos para apoyar a sus comunidades de origen. En años recientes estos clubes se han unido para formar federaciones de clubes, organizados en torno a su estado de origen en México.

De acuerdo con el Consulado mexicano, hay más de 13 federaciones mexicanas en Chicago. Desdichadamente, los números concretos de la membresía de dichas organizaciones es algo difícil de estimar. La mayoría de las federaciones delegan el tema de membresía individual a sus clubes afiliados. Un club puede representar unos cuantos individuos miembros o contar con cientos de ellos. Algunos clubes tienen dos o tres reuniones por año y otros se reúnen semanalmente. El funcionamiento de las federaciones también es muy variado. En ciertos casos, carecen de requisitos fijos para la incorporación de clubes nuevos.Estamos convencidos de que las federaciones de clubes mexicanos tienen un gran potencial para promover cambios políticos y económicos a favor de todos los mexicanos, tanto los que viven en México, como los que actualmente radican en los E.U. Sin embargo, antes de realizar su potencial pleno, las federaciones tendrán que resolver varios obstáculos organizacionales y desarrollar soluciones propias.

En 2001, cinco de las federaciones mexicanas, representando las asociaciones de oriundos de Zacatecas, Michoacán; Durango, Oaxaca; y San Luis Potosí, se unieron con la Fundación Jesús Guadalupe y Enlaces América (una iniciativa de Heartland Alliance, Chicago, IL), para desarrollar un programa de liderazgo. La meta principal del programa es capacitar a los líderes de los clubes y federaciones de oriundos para que sean más eficaces y que tengan un impacto positivo en sus comunidades a nivel bi-nacional.

En los últimos dos años se ha logrado implementar dos ciclos del programa de liderazgo, y hemos tenido la oportunidad de acompañar a varias federaciones en sus transiciones de organizaciones primariamente sociales e informales, a redes e instituciones más complejas. Este documento ofrece unas reflexiones preliminares sobre los obstáculos y oportunidades que estas federaciones mexicanas enfrentaran en su búsqueda de un futuro mejor para sus comunidades en México y en los Estados Unidos.

Articulando una agenda política

Las nuevas organizaciones dirigidas por inmigrantes (clubes, comités, federaciones, etc.) que han surgido durante la última década, están en proceso de articular una agenda política que corresponde directamente a su experiencia transnacional, la cual no fácilmente se puede ubicar bajo ningún otro tipo de organización existente. Por ejemplo, la organización de Duranguenses en Chicago, Durango Unido, esta profundamente preocupada con la educación y la violencia pandillera aquí en Chicago, pero también le preocupan los servicios médicos en Durango y el impacto del mercado libre sobre la vida agraria de su estado de origen. Otras organizaciones, como es el caso de la Federación de Clubes Michoacanos en Illinois, han jugado un papel visible para promover el derecho al voto para mexicanos que viven en el exterior. Además, esta federación ha estado participando en un esfuerzo nacional en Estados Unidos para promover reformas a las leyes migratorias. La lógica de estas agendas multifacéticas viene de un compromiso con el bienestar de la comunidad, en sus lugares actuales de residencia, como también en sus lugares de origen.

Aunque pueden compartir ciertas preocupaciones con organizaciones latinas tradicionales, las agendas de las federaciones no caben de manera completa ni en la agenda de una organización “Latina” (compuesta principalmente de gente de origen latina de segunda o tercera generación), ni en la estructura de organizaciones que abogan a favor de los derechos de los inmigrantes, ni en las asociaciones cívicas en México, o el gobierno. Para lograr satisfacer sus aspiraciones, las organizaciones de migrantes van a tener que buscar y fortalecer sus alianzas con diferentes tipos de organizaciones, con base en un diálogo franco y abierto.

Desarrollo Organizacional y Recursos Disponibles

Paralelo con la conformación de una agenda política, las federaciones van también experimentando con nuevas modalidades de estructura organizacional y mecanismos de gobernabilidad. Estos procesos todavía inconclusos han ido tomando una forma muy distinta a los modelos existentes para las organizaciones no-gubernamentales en los Estados Unidos; o el de las asociaciones civiles de México, aunque algunas de sus características son similares. Suponer que las federaciones deberán evolucionar hacia patrones tradicionales dentro de las organizaciones sin fines de lucro podría ser contraproducente para el éxito a largo plazo de estas organizaciones. Uno de los secretos en la persistencia de los clubes de oriundos ha sido la participación directa de sus miembros en actividades claves y en la organización de esquemas de remesas colectivas.

Uno de los desafíos más grandes que las asociaciones de oriundos tendrán que confrontar es la necesidad de reconciliar los siguientes aspectos: Por un lado, es urgente encontrar maneras de incrementar los recursos humanos y financieros que les permitan avanzar y llevar acabo proyectos institucionales, filantrópicos y organizativos transnacionales. Por el otro, es crucial mantener y fortalecer el compromiso activo de todos sus miembros individuales. La articulación de estrategias que les permitan recaudar fondos desde adentro de sus comunidades jugará un papel estratégico para el fortalecimiento y avance de una agenda política propia.

Sin embargo, es posible y quizás aun imperativo que las instituciones filantrópicas jueguen un papel de instancias catalizadoras para el desarrollo y el fortalecimiento de las capacidades de liderazgo de los clubes y federaciones. Las fundaciones pueden también jugar un papel clave apoyando procesos sistemáticos de intercambio de experiencias y aprendizaje mutuo entre clubes y federaciones.

Hasta la fecha, ha habido un vacio dramático en cuanto a recursos aportados por instituciones filantrópicas para este tipo de trabajo. Una cantidad considerable de recursos filantrópicos son aportados a organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes; pero no así a las organizaciones dirigidas por los inmigrantes mismos. Sin embargo, consideramos que sería un error pensar que las fundaciones van a ser la fuente de financiamiento que resolverá los desafíos de largo plazo. Es imperativo crear mecanismos para avanzar en la configuración de esquemas que garanticen la autonomía financiera y operacional de las organizaciones de inmigrantes. Lo anterior es indispensable si lo que se busca es la construcción y ejercicio de poder real por parte de estos sectores. De lo contrario, siempre estarán sujetas a tener que responder a otros intereses. Hay que recordar el dicho popular: “Quien paga los músicos, escoge las canciones.”

Capacidad Organizacional: Traduciendo El Poder Económico en Poder Político

En los últimos años las organizaciones mexicanas como los clubes y federaciones han empezado a atraer la atención de muchos sectores. El Banco Interamericano de Desa-rrollo (BID) se ha dado cuenta que las remesas enviadas por los migrantes son la fuente de ingresos mas grande para cientos de miles de familias en Latinoamérica. Las remesas rebasan ya la cantidad recibida por estos países de todas las instituciones internacionales involucradas en la asistencia y desarrollo económico. En el caso de México, las remesas enviadas por los migrantes se han convertido en la segunda fuente de ingresos para el país, después del petróleo. Debido a esta razón, el interés en organizaciones de migrantes, particularmente de clubes de oriundos y federaciones está creciendo. Pero con este reconocimiento también llegan muchos riesgos.

Agencias internacionales para el desarrollo, instituciones filantrópicas e instancias gubernamentales pueden llegar a desarrollar expectativas acerca de las organizaciones transnacionales que van mas allá de de las capacidades reales de estas organizaciones en este momento. En nuestra opinión, los clubes y federaciones deben ser reconocidos a partir de su condición real de desarrollo actual por parte de las instituciones filantrópicas y otros socios interesados; y evitar partir de fases imaginarias de desarrollo en donde ellos quisieran que estuvieran. En el caso de Illinois, todas las federaciones—incluyendo las más grandes, operan exclusivamente a base de voluntarios. Cuando les hemos preguntado sobre sus principales dificultades, sus líderes señalan el cansancio y el sobrecargo de responsabilidades como sus más graves desafíos. El desarrollo de capaci-dades sigue siendo una de las necesidades más sentidas para estas organizaciones.

Indudablemente, los clubes y las federaciones desarrollan estrategias organizacionales transnacionales, las cuales suceden en contextos locales y estatales muy específicos en los Estados Unidos. De igual manera que las realidades locales en Oaxaca y en Michoacán crean diferentes opciones para la organización, lo mismo sucede cuando se comparan lugares como Chicago y Los Angeles. Será muy importante reconocer las experiencias de trabajo organizativo transnacional en sus contextos locales específicos y no suponer que lo que ha funcionado en una localidad podrá ser mecánicamente aplicado a otra realidad local.

Remesas: Ni Balas de Plata, ni un Factor a Subestimar

El BID proyecta que las remesas enviadas por inmigrantes en los Estados Unidos hacia México, Centroamérica, y el cáribe llegarán a más de $300 billones en los próximos diez años. Otros expertos estiman que únicamente los inmigrantes mexicanos enviaron más de $12 mil millones en el 2002. La mayoría de los enfoques internacionales sobre el tema de remesas se centran en dos aspectos: La utilización de remesas colectivas como inversión comunitaria; y la reducción en los costos de transferencia de remesas. El caso de las remesas colectivas ha cautivado mucho interés debido a su naturaleza como herramienta para el desarrollo comunitario transnacional. Sin embargo, es importante situar las remesas colectivas en un contexto económico y político.

En el mejor de los casos, las remesas co-lectivas representan cerca del uno por ciento del monto total de remesas enviadas. Aún si ese monto de remesas fuese a duplicarse o triplicarse, estaríamos hablando de una fracción pequeña del capital necesario para la revitalización de las economías locales. Peor aun, cuando las remesas colectivas se analizan en el marco de las políticas económicas que han sistemáticamente eliminado el financiamiento de pequeñas empresas agrícolas y pequeños y medianos negocios, el impacto de las remesas colectivas prácticamente se pierde en su totalidad.

En contraste a lo anterior, nosotros creemos que el papel de los inmigrantes como consumidores (tanto en Estados Unidos, como también en sus países de origen, a razón de las remesas familiares que envían) ha recibido muy poca atención. Los inmigrantes de Centroamérica y México poseen un poder adquisitivo combinado anual en exceso de $200 mil millones en los Estados Unidos, sin incluir los miles de millones que envían a sus países de origen en concepto de remesas.

Los efectos de las remesas son objeto de amplio debate. Muchos estudios sobre este tema han señalado que el uso de estas remesas se concentra en necesidades inmediatas de consumo, y no en la inversión en bienes productivos. Debido a lo anterior, las remesas familiares son vistas como un fenómeno que conduce a la perdida de capacidad productiva en los países de origen, sin que ellas conlleven a beneficios económicos de largo plazo. Evidencia anecdótica sobre este tema ciertamente indica que la migración afecta los patrones de preferencias de consumo de los migrantes a favor de las marcas internacionales. Sin embargo, esta tendencia ofrece también una oportunidad significativa para canalizar el enorme poder adquisitivo de los migrantes hacia patrones de consumo más sostenibles.

En Busca de Aliados Estratégicos

Para que las comunidades transnacionales puedan avanzar sus ambiciosas y complejas agendas, se vuelve necesario identificar, desarrollar y fortalecer alianzas con diferentes tipos de organizaciones. Este proceso debe tomar en cuenta el hecho que cada grupo traerá sus propios intereses a la mesa. Algunos de estos aliados son:
• Gobiernos: Algunas asociaciones de oriundos consideran al gobierno como su aliado principal. Esta tendencia podría ser un limitante en un momento dado si las asociaciones quieren formar alianzas con otros sectores.
• Organizaciones de la sociedad civil en el país de origen: Hasta la fecha, hay pocas relaciones entre la sociedad civil mexicana y las organizaciones de oriundos mexicanos en los Estados Unidos.
• Organizaciones “Latinas” tradicionales en los Estados Unidos.
• Otras organizaciones sectoriales: Sindicatos de trabajadores, organizaciones pro medio ambiente, etc.
• Académicos: Es urgente acompañar las experiencias acumuladas con instituciones académicas, con procesos de análisis y reflexión dentro de las comunidades.

Además de los grupos ya mencionados, hay otro sector continuamente creciente de potenciales aliados para la comunidad inmigrante mexicana: Otros grupos organizados de inmigrantes. Sin me-nospreciar la importancia de desarro-llar y fortalecer organizaciones dentro de la comunidad inmigrante mexicana, muchos líderes de esta comunidad están llegando a entender lo mucho que tienen en común con las experiencias y aspiraciones de otras comunidades inmigrantes latinoamericanas en los Estados Unidos. En particular, las organizaciones de inmigrantes centroamericanos pueden ser importantes aliados, como lo serían también organizaciones de inmigrantes chilenos, colombianos, dominicanos, para mencionar algunos. La identificación de puntos de intersección de intereses con organizaciones dedicadas a la incidencia política, serán muy necesarios para el fortalecimiento de la agenda política de los inmigrantes. Igualmente beneficioso será también el fortalecimiento de las relaciones de trabajo con otras comunidades inmigrantes organizadas, especialmente en la medida en que las organizaciones de inmigrantes mexicanos vayan desarro-llando su capacidad de incidir en temas de política nacional e internacional como por ejemplo la política de inmigración o las políticas económicas internacionales, especialmente los tratados de comercio e inversión.