Enlaces América

Home
En Español
Contact Us
Heartland Alliance

Enlaces News #4, Mayo de 2003



El Consumo Estratégico: Votar con sus Dólares

Además de las remesas, calculadas en más de $15 mil millones anuales, los inmigrantes de Centroamérica y México tienen un poder de compras que supera los $150 mil millones (150 billones) anuales, una cifra que incluye alrededor de $34 mil millones para comida y $13 mil millones para ropa. Las corporaciones grandes están bien conscientes del creciente poder adquisitivo de la comunidad Latina en los Estados Unidos, razón por la cual se gastan cientos de millones para influir en las preferencias de dichos consumidores.

El poder económico se ejerce cada vez que uno entra en el supermercado o va a un restaurante. Cada vez que uno consume algo, uno vota con sus dólares en determinada manera. A favor de ciertas cosas y en contra de otras. Si se compra un taco en la taquería familiar, por ejemplo, el dinero se queda en el barrio. Puede incluso contribuir al bienestar de los vecinos, dueños y empleados de la empresa. Si se compra un taco en Chipotle®, las ganancias quedan con los accionistas de McDonalds®. Se dice que el poder político se construye con el poder económico, pero entre los inmigrantes latinos se han visto pocos esfuerzos de construir una política de consumo que refleja sus valores y sus intereses.

Un gran desafío para la construcción de la participación cívica es que la escala de los problemas puede llevarnos a la apatía. El trabajo de organización es lento y los resultados a veces no se perciben por mucho tiempo. Al contrario, el voto del dólar es algo concreto, inmediato y tangible. Como dijo Leoncio Vásquez del Frente Indígena Oaxaqueña Bi-Nacional durante una conferencia organizada el año pasado por Enlaces América, “Es algo que podemos hacer ahora. Puedo empezar mañana con mi familia a comprar de productores locales. Luego, pido a todos mis amigos que hagan lo mismo. Poco a poco vamos creando un movimiento.”

Mucha gente recordará el boicot de la lechuga en los años 60 y 70, y el poder organizativo que tenía este movimiento. El voto “en contra” puede ser una herramienta poderosa que une personas de diferentes partes. Pero el boicot no es la única manera de ejercer el poder del consumidor. Se puede votar “a favor” del ambiente sano y los pequeños agricultores con la compra de comidas orgánicas, por ejemplo. La compra de maíz criollo de pequeños productores, es un voto “a favor” del campo mesoamericano. Los estudiantes en universidades que exigen que sus equipos de fútbol usen ropa que no fue hecha por niños en “sweat-shops” o condiciones de explotación extrema, están votando “a favor” de condiciones laborales dignas.